T.P.O.

Alrededor de un cuadro de luz coloreada que recuerda una alfombra de estilo árabe, el pintor kurdo Rebwar Saeed nos invita a entrar en su jardín. Es un lugar especial, pintado con sus colores preferidos: amarillo (el jardín de la tierra), azul (el jardín del agua), verde (el jardín de las hojas), rojo (el jardín del amor). El jardín está inspirado en los paisajes y lugares de su infancia, el Kurdistán. Es un jardín de juegos donde explorar la belleza de la naturaleza y sus elementos.

En escena, dos bailarinas se mueven sinuosas en el espacio e interactúan con imágenes que aparecen en el tapiz gracias a un juego de proyecciones. También los niños pueden "dibujar" su jardín caminando o rodando por este tapiz sensible. Es un tapiz "mágico", bajo la superficie luminosa hay sensores ligados a un ordenador que reaccionan al tacto creando el juego interactivo de sonidos e imágenes. Pero en este caso la tecnología es invisible, intencionadamente escondida de forma que el juego se transforma en una experiencia perceptiva, un contacto lúdico y original con las artes.

LA PRENSA DICE:

"El público es introducido en un mundo de impactantes sonidos e imágenes, creado digitalmente, en el que cada movimiento realizado altera la composición visual, haciendo que el jardín virtual explote y se despliegue como si estuviera vivo".
Stanley Halls. Periódico The Guardian-Croydon. Gran Bretaña.

"Es extraordinario. Es mesmerizante. Una sensual fiesta de color, sonido y movimiento basado en el arte de la cultura Kurda".
Harry Mottram. Western Daily Press.